Spin-off

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lunes, 3 de julio de 2017

Capítulo 7: Lealtad por Afinidad

 Ivel

  Lamenté mentirle apenas lo hice, sí vi lo que ella vio. Esa puerta.... ¿Era más que un recuerdo?
    Detuve mis pasos al darme cuenta que había olvidado la bata de Illya, di la vuelta y pasé frente al espejo del pasillo, volví a parar y vi mi reflejo; estuve perdida por siglos, pisando en falso, buscando la aprobación de Azazel como una idiota, pero pronto supe que no necesitaba la aprobación de nadie y menos de él. Fue una mala persona, en aquel entonces a mis hermanos y a mí nos narraban la historia de uno de los Ángeles que traicionó a Dios y fue perdonado por Él.
   Azazel sí traicionó a Eloah enredándose con Raziel, la encarnación de Lucifer en los tiempos del diluvio. Pero su traición fue por conveniencia, después regresó a los pies de su padre rogando perdón y Eloah lo aceptó de nuevo; era la historia que conocía y fue corroborada por Amelia, Azazel sí desobedeció las órdenes de Eloah después de conocer la Verdad que ella le contó en esa época, le habló de El Arquetipo, de El Origen. Azazel quería eso, y Eloah le pidió a Uriel que modificara esa parte de su memoria, no quería competencias, y entonces la ambición de su hijo se centró en el trono Celestial y en poseer Assiah, pasando por su obsesión con quien creía era su hermana: Sahar, y la inmortalidad que ésta poseía, inmortalidad perfecta. Hasta que hace años volvieron sus recuerdos sobre El Origen y volvió a ser su objetivo.
   Yo no era su tesoro, o su secreto, él me odió, me quiso en mi época de Ángel Caído y volvió a rechazarme pero más disimuladamente. ¿Que me vigilaba en extremo? Sí, lo sabía desde hace mucho y justo por tener conocimiento de eso pude evadir su vigilancia y estar con Murdock a escondidas durante años. No pensaba que su extrema vigilancia se debiera a algo más que no fuese paranoia, su temor a que lo traicionara en cualquier momento. Temor a que le hiciera lo que él hizo alguna vez.
    Sin embargo, después de lo que Circe me dijo y de lo que ambas vimos....
    Miré mi reflejo en el espejo, bajé la cara moviendo la cabeza de un lado a otro.

-¿Buscas algo en ese hermoso reflejo?-oí su susurro.

    Sonreí porque su timbre de voz era inconfundible.

-Odio que llegues así, por la espalda-le dije.

-No es cierto, te enloquece que lo haga.-Besó mi cuello mientras hacía que apoyara mis manos en la mesita que estaba debajo del espejo y tenía un florero de cristal encima. La vista que me devolvía el espejo me excitó-. Si tu padre no hubiese llegado a interrumpirnos yo.....

   Dejó la frase en el aire, sabía que yo me impacientaría y pediría que finalizara lo que iba a decir. No le di el gusto.
    Sus manos se posicionaron en mi cintura, besó mi cuello rozando su erección contra mi culo, sentí el suave mordisco en el lóbulo de la oreja y me giró; miré sus dilatadas pupilas a través del antifaz que le cubría el rostro, nos miramos en silencio sintiendo nuestros corazones y respiraciones desbocadas por lo que provocábamos el uno en el otro.

-¿Te has puesto esto para mí?-preguntó en un susurro mirando mi cuerpo vestido por la prenda transparente-. Moría por tenerte así, Pequeño Ángel.-Besó mis labios con dulzura.

-Me lo he puesto para ambos-sonreí-. Te provoco, lo sabes, ambos ganamos....

   Lo besé rozando por encima de su pantalón su sexo con mi mano, reaccionó con brusquedad subiéndome en la mesita haciendo caer el florero, el ruido del cristal al romperse podía llamar la atención de cualquiera que estuviera cerca. Reímos, y de pronto me cargó y me pegó de la pared del otro lado del pasillo; me subió el vestido con su frente apoyada en la mía, metió su mano bajo mis braguitas sosteniéndome con su otro brazo, rodeé su cuello y vi nuestro reflejo en el espejo.

-Sigue mirando, no te atrevas a cerrar los ojos-ordenó adivinando lo que hacía, sus dedos resbalaban por mi coño, acariciando arriba y abajo, despacio, alrededor de mi clítoris, presionó y acarició-. No dejes de observarnos, de ver lo hermosa que eres....

-Murdock....-gemí sintiéndolo invadir mi cavidad con un dedo, salió dejando ir un segundo dedo dentro de mí en su segunda intrusión.

    Mordió mi cuello y me encantó ver mi rostro en el espejo, lo disfrutaba, tenerlo en mi interior, lo deseaba con pasión desenfrenada... a él...
     Escuché cómo abría su cremallera.

-Si el bailar juntos no nos dejó en evidencia, que me folles en medio del pasillo sí lo hará-reí.

-No te importa y no me importa, baila conmigo de nuevo-dijo y tras eso mordió mis labios haciendo a un lado mi ropa interior, y acallando con un posesivo beso el gemido que se me escapó con la salvaje penetración de su polla-. No dejes de mirar, Estrella de la Mañana, sigue mirando....

-Sí, sí....

    Desvié la mirada por unos segundos, Sýbill venía por el pasillo y se detuvo en seco. Sonreí sin dejar de mirarla y busqué la boca de mi marido fundiéndome en un beso con él, abrí los ojos un instante, ella seguía allí y la reté con la mirada, la reté a que fuera y se lo dijera al Rey Grigori.
    En los labios de Sýbill se dibujó una sonrisa de suficiencia, le devolví la sonrisa. Si quería mirar que lo hiciera, si quería ir y decirle a Azazel que lo hiciera, nada importaba a esas alturas; mi madrastra optó por marcharse.
    Mi marido mordió muy quedo mi cuello, moviéndose dentro de mí. Se liberó pocos segundos después de que yo lo hice, besé sus labios riéndome, feliz de amarlo tanto, con locura.

-Te amo-susurró besándome la mejilla, la comisura de mis labios, mi boca-. Te amo-repitió acariciando mi cuello, por cada Te amo una estocada de su sexo todavía en mi interior-. Te amo.-Suspiré con esa última estocada, y salió despacio dejándome poner los pies en el piso, las piernas me temblaban, me abrazó a él tras cerrarse la cremallera.

-Son muchos Te amo-dije respirando aún con dificultad y rodeando su cuello con mis brazos, posó sus labios en mi frente, cerré los ojos.

-Nunca son suficientes-aseguró tras darme un beso en la frente-. Nunca será suficiente.

    Miré hacia el punto donde Sýbill había estado hacía un momento.

-¿Qué pasa?-preguntó él.

-Tuvimos una invitada indeseada-respondí-. Sýbill estuvo aquí.

-Bueno, iré preparándome para hablar con tu padre.

    Me reí y después besé sus labios. El calor me invadía cada vez que pensaba en él, cada vez que aparecía, estando cerca o lejos no disminuía mi deseo y mi amor.
    Volvió a pegarme de la pared, acarició mi sexo devolviéndome el beso que se había vuelto delicado, no eran las ganas de volver a hacerlo, era eso y más que eso. Sus manos me apretaron a él, el beso fue tornándose más casto y profundo, me aparté un poco, sorprendida y reconocí la misma sorpresa en sus ojos.
   Sonreímos porque la forma en la que él empezó a mirarme sabía que era la misma forma en que yo lo miraba, con cariño. Enamorada hasta no querer decir basta.

-Quiero pasar la noche contigo-dijo.

-Illya te ganó-reí.

-¿Azazel permitirá que se quede contigo?

-Ya no necesito su permiso para pasar tiempo con nuestra hija, Josh, no necesito de una agenda para visitarla. Mañana me la llevaré a Kiev y Aria se reunirá con nosotras.

-Me gusta esa idea, preciosa-sonrió.

-¿Ivel? 

    Nos volvimos, Azana venía de camino y la expresión de su rostro no era muy amistosa. Empujó a mi marido y me tomó de la mano atrayéndome hacia sí; su actitud se debía a su instinto protector, siempre ha intentado velar por mi seguridad, odia que me lastimen y conocía muy bien la reputación que se había forjado el sicario de mi padre en lo que a mujeres respecta. Era pura pantalla de Josh que sonrió quitando el antifaz para dejar su rostro al descubierto.

-Lo sabía-dijo Azana-. Han sido muy pocas las veces en que has usado antifaz, y esta noche me percaté de esa sonrisa que dedicas a mi hermana. Además Ivel no aceptaría bailar con cualquiera, y menos estando Illya presente, y mi sobrina estaba feliz, eso significa que sabe quién está tras la máscara; pero, ¿se han vuelto locos? 

      Me liberé de su agarre.

-Vuelve a usar el antifaz, alguien puede venir-le dije a Murdock-. Iba a decírtelo-me dirigí a Azana.

-Lo sé, tampoco es que hiciera falta porque es tu vida. Y esto es....-Miró a Murdock-. Me alegra que no te haya pasado nada, no necesito explicaciones mientras ella sea feliz.

-Su felicidad siempre ha sido mi prioridad, aunque haya tropezado una que otra vez-dijo Murdock y supe que hablaba de sus decisiones pasadas en oposición a mi padre. Entrelacé mi mano con la suya.

-Incluso entonces pensaste en mí y nuestras hijas primero-dije-. Ahora vete, Azazel debe estar preguntándose dónde estás-sonreí.

    Besó mi mejilla y me pidió que le diera un beso de buenas noches a Illya. 
    Azana y yo caminamos en dirección opuesta a la de él, tenía que volver por la bata de mi hija que había olvidado en su dormitorio. En el camino le expliqué a Azana algunos detalles importantes que debía saber omitiendo a Misty y que Ryden Coine estaba en mi casa, por ahora no podía decirle nada más fuera de que Murdock cedió a mi padre para volver con Illya y conmigo.
    Entré a la habitación de mi hija, no llamé porque Circe debía estar durmiendo, y no me equivoqué. Cogí la bata cuidando de no despertarla, estaba en el sofá, fui a por una manta y la cobijé; cerré la puerta al salir, Azana aguardó por mí afuera, y seguimos hablando en murmullos hasta llegar a mi dormitorio.

-Dale un beso de buenas noches de mi parte también, deseo que todo salga bien mañana y puedan irse juntas, ya es tiempo.

    Me dio un beso en cada mejilla y se perdió por el pasillo.
    Entré, Dussollier estaba sentada en el balcón leyendo un libro.

-¿Se ha dormido?-le pregunté.

-No, está lavándose los dientes-dijo levantándose y entrando a la habitación-. Sabes que no le da sueño, duerme por costumbre.

-Cierto-contesté-. Usaré el otro cuarto de baño para darme una ducha.

-Alguien tuvo sexo-comentó.

-¿No puede una seguir deseando a su marido de ese modo?-reí.

-Si los maridos de las humanas se vieran como el tuyo-se carcajeó.

    Avancé unos dos pasos cuando Dussollier me llamó.

-Dahir-me volví-, ¿podrías ser un poquito más considerada conmigo?   
     Ladeé la cabeza sin entender muy bien a qué venía esa pregunta.

-Sé que mueren el uno por el otro y se andan provocando continuamente, pero ¿olvidas que lo que pasa por tu piel lo resiente la mía?

-¡Oh por Dios!-solté cayendo en la cuenta de que no me cerré a ella durante mi encuentro con Murdock-. Dussollier, lo siento, no fue a propósito te juro que se me olvidó.

-Pues intenta recordarlo la próxima vez, he leído la misma línea de este maldito libro unas veintitrés veces sólo para desviar mi atención y bajar el calentón-farfulló cerrando el libro de golpe.

-Lo siento, te lo compensaré, te lo prometo.-Cerré la puerta del otro cuarto de baño haciendo un puchero en su dirección, Dussollier negó con la cabeza sacando su mirada acusadora.

   Me desvestí y abrí la regadera sintiendo el abrasador beso de Murdock en mis labios, paseé mis dedos por ellos sonriendo. 
    Cerré los ojos levantando el rostro hacia la lluvia de la regadera, afuera escuché las voces de Illya y a Dussollier informándole que ya había regresado. El saberla en la otra habitación me hizo olvidar el mal rato con Azazel y lo que ocurrió cuando estuve con Circe; esta noche era para mi hija y para mí, nadie me quitaría la felicidad que sentía por este tiempo juntas.
    Salí y la vi en el balcón con Dussollier. Busqué en mi equipaje unas bragas negras, un suéter y un pantalón de chándal, sequé mi cuerpo, me vestí momento en que Illya entró y se lanzó en la cama con la bata que fui a buscar a su dormitorio en la mano.

-¿Me vistes, mami?-preguntó.

-Arriba-sonreí.

    Se paró en el colchón y le quité el vestidito.

-Dahir, me voy a mi habitación-avisó Dussollier.

-Si te levantas antes que Illya y yo, ¿podrías preparar todo para nuestro viaje de regreso?-Illya levantó los brazos, le saqué el vestido y enseguida la ayudé a meter un brazo y el otro en la bata que se cerraba por el frente.

-No hay problema, pasen buenas noches.

-Buenas noches, dahir-dijimos Illya y yo al unísono, escuché la risa de Dussollier y después la puerta cerrándose.

    Mi niña me observaba mientras le abrochaba los botones de la bata.

-Mami, ¿tengo una hermana?-inquirió de pronto, ya había llegado al último botón, me detuve un segundo y luego terminé de cerrarlo.

-¿Cómo dices?

-Una hermana, y no hablo de Aria-murmuró haciendo un muro con su manita como para evitar que alguien leyera sus labios, la puso cerca de la comisura.

-¿Tu papá habló contigo, cariño?

-No, mami, yo la he visto en sueños, hemos hablado.

     Me senté al borde de la cama con ella en mi regazo.

-Entiendo que papá y tú no me lo dijeran todavía, y mi hermanita me explicó lo que hizo papá para salvarla del abuelo, porque fue por eso, ¿verdad mami?

-Sí, mi niña.

   No podía mirarla si desde otra perspectiva parecía hasta injusto que ella tuviera que pasar su vida con Azazel mientras que por su hermana menor se llegara a los extremos por evitarle la misma vida.

-No estoy enfadada, mami-dijo Illya, era tan buena leyendo los sentimientos de la gente.

-¿No lo estás? Porque lo entendería.

    Movió la cabeza de un lado al otro.

-No puedo enfadarme si fue por su bienestar, papá y tú hicieron mucho por mí. Sé que el abuelo no es una buena persona, pero esta es una fortaleza y de algo ha servido estar aquí, mucha gente me protege cosa que probablemente no sería así si sólo estuviésemos los tres. Misty tuvo el privilegio de crecer con papito, pero no contigo, no con los dos como yo lo hice.

   Me encantaba escucharla hablar, mis ojos se humedecieron de la emoción.

-¿Y sabes de qué te protegemos tu papito y yo?

-Circe dice que hay un Ser muy malo, casi como el abuelo, y papá y tú tuvieron que recurrir al abuelo para que ese Ser no llegue a mí. Aunque el abuelo quiere de mí lo mismo que ese Ser-habló mirándome a los ojos, bajó la cara y se acurrucó en mis brazos-. También entiendo que el abuelo ha desistido porque está ocupado en otras cosas e hiciste un trato con él donde no debe involucrarme en sus asuntos.

-Más que un trato fue algo así como una amenaza-susurré-. Pero la verdad es que si no te ha usado es porque no ha querido, nos mantiene en un traumático suspenso a tu padre y a mí. En cualquier momento podría utilizarte por lo especial que eres, querida Illya.

-Misty también es especial, ¿irá a por ella también?

-Sólo si se entera.

-Entonces tenemos que cuidarnos todos juntos, juntos, mami-sonrió.

-Juntos, juntos, mi amor.

     Nos acostamos, ella se apoyó en sus codos y miró mi cara.

-Hay una historia que no te he contado sobre nuestra familia, sobre mí-le dije. 

     Illya acarició mi mejilla.

-Tienes miedo-murmuró.

-Estoy aterrada.

-Entonces no me la cuentes todavía.

-A veces pareces tú la mamá y yo la hija, Illya-reí.

-Pero sólo a veces, eh-dijo riendo también-. Te amo, mamita.

-Y yo a ti, mucho, mucho.-Me abrazó muy fuerte y se quedó quieta entre mis brazos.

-¿Estabas con papá hace rato?-preguntó de pronto.

-Sí, te envió un beso-se lo di en la frente-. Y la tía Azana también te envía uno.-La besé en la mejilla.

-Papito te quiere mucho y tú a él, ¿verdad?

-Illya.....

-¡No vi nada, te lo prometo!-exclamó riendo. 

   Nuestra visión compartida a veces se activaba sin querer, por suerte era sólo a veces y aunque descuidara un poco a Dussollier sí que no me descuidaba con respecto a Illya, estaba muy atenta a bloquear nuestro vínculo en momentos íntimos o demasiado fuertes para una niña.

-Cuéntame otra vez cómo se conocieron, anda, anda.

-En un bar-comencé, sabía lo mucho que le gustaba esa historia-. Lo vi cuando entré y él me vio a mí, me acerqué a la barra ignorándolo porque tenía otros asuntos rondando en mi cabeza. No me di cuenta que se había sentado a mi lado, no sé, aún no entiendo qué hizo o qué de lo que dijo me llevó a seguir conversando con él hasta pasada la medianoche, y acabamos....-Enarcó las cejas, Illya se veía graciosa, reí y ella me imitó-.....en un encuentro casual que no volvería a repetirse.

-Pero se repitió.

-Sí, y cada vez más. 

-¿Cuando te diste cuenta que lo amabas, que te habías enamorado? ¿Y cuando se dio cuenta papá, eh? ¿Cuando supo que estaba enamorado de ti?

-Es una ternura tu entusiasmo-comenté-. Una noche en nuestro lugar secreto, afuera llovía.....

-A papá y a ti les gusta la palabra lluvia, y la lluvia, ¿verdad?

-Sí.-Illya sonrió-. Llovía como la noche en que llegué a ese bar-continué-, estábamos en silencio cenando, mirándonos, y en sus labios apareció esa sonrisa traviesa que transforma su rostro. Estaba relajado. Habían pasado casi dos años desde que nos conocimos, pero no estoy segura si ese fue el momento exacto en el que me enamoré, tal vez fue antes no estoy muy segura sólo sabía que lo amaba; tu padre en cambio sí que sabe cuando se enamoró de mí, él dice que fue instantáneo, yo creo que exagera.

-Yo no, y seguro que lo tuyo con él también fue instantáneo.

-Y lo corroboré esa noche-afirmé.

-Aaaajá.-La abracé, besó mi mejilla y tarareó una canción-. Quisiera tener un amor tan bonito como el de ustedes-susurró.

-Algún día serás mayor, mi amor, conocerás a alguien digno de ti y lo sabrás.

    Nos quedamos dormidas, y tuvimos un sueño en conjunto con su padre. Al menos en sueños podíamos estar juntos, en sueños salíamos de esta pesadilla.   
-Es un lindo vestido, mami-dijo sentada en la cama moviendo los pies que le colgaban de la misma mientras yo me miraba al espejo.

-Porque lo has elegido tú.

-¿Te pruebas otro?

-Illya, tenemos que bajar para que desayunes.

-Uno más, anda, mami.

    Tocaron la puerta y fui a abrir.

-No soy tu muñeca-reí-. Pero te consiento lo que quieras con la condición de que luego bajemos para que desayunes.

-Trato hecho.

    Casi cierro de nuevo la puerta nada más ver quién había llamado.

-Buenos días, Ivel-saludó entrando a mi habitación, Illya cruzó los brazos con el ceño fruncido-. Fierecilla Jr., ¿no te han enseñado a dar los buenos días?

-Sýbill, ¿qué quieres? Y te he dicho que dejes de llamarla así.

    Mi madrastra miraba con interés a Illya como todo el que la conocía.

-Tu padre dijo que te marchas hoy, y que Illya se va contigo.

-¿Hay algún problema con eso?

-No, de hecho la idea de que te la lleves me fascina. De esa manera ya no profanarás mi casa como anoche.-Illya me cogió la mano-. Veo que llevas tu anillo de casada, ¿no tienes dignidad? Tu marido fue un traidor y se casó con otra mujer, ¿crees que consumaron dicho matrimonio? Tal vez no te amaba, y por lo visto tú tampoco porque eso de andar revolcándote con cualquiera por palacio....

-¡Cállate!-dijimos Illya y yo.

-Mis papás se aman, nada de lo que digas hará parecer lo contrario, mi papá jamás, jamás estaría con nadie que no fuese mi mamá, bruja mala. Así que no hables de lo que no sabes.

     Los ojos de Illya fueron perdiendo su color azul zafiro, éste se volvió muy claro dejando la pupila que se había vuelto vertical, miré a Sýbill cuya piel comenzó a tornarse pálida, tenía las manos en su cuello, Illya la estaba asfixiando. No me preocupé por ocultar mi sonrisa, me acerqué y le susurré al oído.

-¿Te duele?-le pregunté-. Vuelves a hablar de esa forma enfrente de mi hija y serán mis manos las que rodeen tu cuello, bruja mala.-Me volví para acuclillarme frente a Illya-. Cariño, déjala ya, no vale la pena.

    Me levanté, Sýbill empezó a recuperar el color después de caer de rodillas.

-No le perdió pisada a su madre, igual de fierecillas las dos.-Se incorporó, cargué a Illya antes de que volviera a atacarle-. Que gusto que se vayan, tú eres una decepción para tu padre, al no darle tu apoyo lo estás hundiendo.

-Él se hundió solo hace milenios. Hizo su cama, que se acueste, ahora sal de mi habitación antes de que te saque a patadas.

-¿Qué está pasando?-preguntó Circe entrando, y tras ella Dussollier y Azana.

-Deberías empaquetar a ésta zorra y llevártela también-dijo Sýbill refiriéndose a Circe.

-Habla la que se metió en la cama de mi padre tan pronto su amiga murió, qué bonito-ironizó Azana.

    Sýbill se marchó, Azana le había cantado una verdad. Sýbill fue amiga de nuestra madre y después de la muerte de ésta fue a acostarse con mi padre sin ningún complejo de culpa, ni siquiera al día siguiente cuando los encontré.

-¿Illya y tú están bien?-preguntó Circe.

-Sí, vino a pavonearse pero se encontró con un fuerte muro, ¿a qué sí, cariño?-Illya me dio los cinco-. No aplaudo tu comportamiento, debes cuidar tus dones muy bien y no utilizarlos para atacar a otros, nada más para defenderte, ¿vale?

-Vale.

-Con responsabilidad, Illya-le aconsejé severamente y la dejé en el suelo.

      Circe se sentó en un sillón y subió los pies en una mesita.
-¿La asfixió?-preguntó-. Porque yo la habría dejado.

-Sí, la dejé un ratito al menos-reí.

-Nota mental: prohibido dejar a Illya con su madre y su tía abuela-dijo Dussollier. 

-Nunca más dejarla con ellas-recalcó Azana e Illya rió sentándose con Circe.

-Illya quiso dejar claro un punto-señalé.
-Bien hecho-dijo la Maga guiñándole un ojo a mi hija, lo encontré gracioso.

-Papá quiere vernos, Iv-me informó Azana.

    Adiós al buen inicio que tuvo el día.
   Circe y Dussollier se llevaron a Illya, Azana se dirigió al estudio de papá diciendo que me esperaría allí, y yo me quedé para cambiarme el vestido por otro que la nena había escogido. Uno blanco con vuelo y un cinturón negro, me lo puse, me vi una última vez en el espejo y antes de cruzar la puerta para salir, me detuve.  
   Sentí un escalofrío, escuché un susurro ininteligible y busqué con la mirada dentro de la habitación por si Sýbill había dejado algo de su magia maldita para fastidiarme; el susurro cesó, y no pude percibir nada más, salí de la habitación segura de que había sido la mujer de mi padre quien ocasionó eso, pero pensando en lo que pasó la noche anterior con Circe. 









Azana

    Enterarme que Murdock seguía con vida no fue una sorpresa, siempre dudé de su caída en batalla porque se trataba de un mestizo. Tenía sangre de Elohim y de Spýrito, y la inmortalidad de éstos era preciosa, perfecta, poco a poco aprendimos que Josh era intocable porque los niños nacidos de un Espíritu y alguien de linaje Elohim eran sangre nueva, y Espíritu solía dominar en cuestión de inmortalidad, para muestra estaban Illya y mi tío Mikhael; por eso que salieran con que Josh había muerto sí fue para asombrarse. Ivel también dudó, sin embargo toda la ceremonia funeraria y la sepultura de su cuerpo rompieron sus esperanzas, no resucitó como se suponía debía pasar.
  Si alguien fuera al cementerio y desenterrara su ataúd no encontraría nada, mi padre envió a que lo desenterraran y le llevaran el cuerpo, tardó un poco pero Murdock volvió de entre los muertos ante los ojos de mi padre y Uriel.
   Hablé con él la noche pasada después de dejar a Ivel en su habitación, Gaspard me acompañó porque desconfiaba de lo que le hubieran hecho a éste Joshua Murdock. Mi cuñado aseguró que los intentos de controlar su mente fallaron, y terminó haciendo un trato con Azazel, su motivación eran su esposa y su hija. Ivel e Illya.
   Cuando esta mañana mi padre envió a uno de sus hombres a avisarme que quería vernos a mi hermana y a mí antes del desayuno supuse que iba por lo del baile entre Ivel y el Conde, fue lo que intuí. Gaspard me dijo que tal vez no tocaría el tema, pero era improbable que lo pasara por alto.
   Después de informarle a mi hermana la orden del día fui a esperar por ella en el estudio de padre, llamé y él mismo abrió la puerta. Gaspard me alcanzó justo cuando entraba.

-No pienso dejarlas solas-susurró.

    Moví los labios agradeciéndole en silencio.

-Buenos días, padre.

-Buenos días, ¿dónde está Ivel?-preguntó sentándose en un pomposo sofá negro de mimbre.

-Viene en camino, se estaba cambiando-respondí optando por quedarme de pie, recargada en el escritorio.

-Señor LeMarchal, gracias por honrarnos con su presencia-sonrió con hipocresía.

-Todo lo que incumbe a mi esposa por enlace me incumbe a mí, Excelencia-contestó mi esposo.

   Esperé alguna reacción pasivo agresiva de mi padre pero nunca llegó, fue él quien decidió que éste galante hombre se convirtiera en mi marido así que no podía hacer ningún reclamo. Gaspard y yo decidimos compartirnos todo sólo para joderlo en algunas ocasiones; Gaspard fue un preferido de Azazel que con el tiempo y acciones en mi favor terminó siendo degradado. 
-Dime, Azana, ¿has notado algo extraño en tu hermana, un comportamiento diferente?-inquirió Azazel.

-¿Diferente cómo, Excelencia? Sea específico porque yo veo a la misma chica de siempre.-Mi padre me examinó con su gélida mirada, y entonces se me ocurrió decir algo más-. La verdad es que no he visto nada que no esperara de antemano.

-¿A qué te refieres?

    Gaspard nos sirvió coñac, papá rechazó el suyo con amabilidad, yo sí acepté el vaso de cristal que me ofreció mi Adalid y esposo.

-¿En serio no lo sabes?-Él se encogió de hombros, el gesto me irritó porque claro que sabía de qué hablaba-. Estuviste a nada de usar magia ritual en Illya, la primera se consumó con el ataque nuclear que exterminó a gran parte de la raza humana, al menos Illya no ha mostrado facetas extrañas u oscuras.-Lo que pasó con Sýbill no contaba, se lo merecía-. La apartaste de Aria, la amenazaste y enviaste lejos cuando estuvo embarazada por segunda vez, mataste a su marido, metiste a Sýbill a tu cama después de la muerte de madre, exilias a nuestro hermano y un montón de barbaridades más. ¿Y todavía te atreves a preguntar si noto algo extraño en su comportamiento?

-Se te olvida el reciente atentado en mi contra-agregó Ivel entrando-. Buenos días, padre, Gaspard-le guiñó un ojo a mi esposo y besó su mejilla. No pienso caer, le hice saber con la mirada.

    Habían razones por las que jugaba a querer ponerme celosa.
   Miré a Azazel, sonrió sereno, como si no lo afectara el comentario de Ivel culpándolo de ese hecho. A veces me recordaba a mi hermana.

-El señor Murdock murió en batalla-dijo papá-. ¿O no Ivel?

-Tú conoces la historia mejor que yo, hiciste parte de ella, y lleva tu firma-respondió Ivel.

   Gaspard la miró con un esbozo de sonrisa en su boca, yo también estaba encantada con la respuesta de mi hermana.

-Por cierto, esto del convenio con Rafaella Montmorency, ¿a qué viene? ¿Cuando te dio tiempo a cambiar de opinión después de lo que me dijiste?

-Fue algo improvisado, digamos que la Emperatriz y el misterio que la rodea ha captado toda mi atención.

     Alguien que actúa dependiendo en si va a salir beneficiado o no, no hace nada por medio de la improvisación. Y Azazel era meticuloso, un rasgo heredado de Eloah.

-Anoche me pareció algo bastante planeado. Todo el montaje de búsqueda de ayuda mutua, fiesta y todo en honor a su enviado, ¡santa mierda!-comenté.

-Que doble moral la tuya, por un lado predicando paz entre los pueblos y por el otro pidiendo guerra contra alguien que no ha hecho nada-añadió Ivel sacando el tema de Ibidem.

    Padre bajó la mirada, seguí su dirección y caí en lo que estaba mirando. Ivel llevaba su alianza de casada, el anillo negro de pequeñas piedras rojas incrustadas que compartía con Murdock; él debía tener puesta la suya.
     A Azazel le iba a explotar la cabeza.

-¿Un baile con mi sicario y te levantas melancólica?-le preguntó mi padre-. No te indigna ver ese objeto después de todo lo que te hizo pasar Joshua pero me contradices y humillas ante mis hombres por querer lo mejor para todos nosotros. ¿Dónde está tu lealtad? Soy tu padre, tu progenitor, tu sangre, eres carne de mi carne, me debes tu vida.....

-Basta, Padre-dije.

-Azazel, cuida lo que vas a decir-aconsejó Gaspard levantándose.

-Yo no debo cuidar nada, ella debe hacerlo.-Ivel estaba impasible-. ¿Cuando te diste cuenta? ¿O él te buscó? De ser así incumplió nuestro pacto.

-No creo que enviaras por nosotras para hablar de mi anillo.

-Está prohibido que digas una palabra sobre esto, no quiero otro levantamiento con las cosas como están, nuestra inmortalidad se está acabando y sería un problema que la resistencia se enterara de ese maldito detalle.

-Mi prioridad es la familia que construí con mi marido, y mis hermanos. Me importa un bledo lo que la resistencia haga, están en su derecho.

-Y yo en el mío de recuperar lo que me pertenece por derecho de nacimiento, así que no me tientes a tomarlo de tu hija y tu marido.

-¿En serio me amenazas, maldito monstruo? 

-Ivel-dije.

     Me miró y después a papá que sonreía.

-Una hija llamando a su padre Maldito Monstruo, ¿te traigo un espejo para que te veas, cariño?-se burló mi padre-. Tal vez mañana o pasado escuches las mismas palabras salir de la boca de Illya.

    Ivel no retrocedió ni un paso cuando mi padre se le acercó, Gaspard y yo permanecimos cerca por si intentaba golpearla.

-Puedo ser todo lo que quieras-habló entonces mi hermana-, pero agradece que lo único que no he hecho es cometer parricidio porque de haberlo hecho no me temblaría la mano para matarte ahora.

-Illya no se irá este día-sentenció mi padre.

-¿Quieres apostar?

-No intentarías nada que terminara por traumatizarla. Y sabemos usar el trauma en niños o en adultos bastante bien, lo hemos hecho desde el principio así que cuidado, Ivel, no querrás que tu niña sea una segunda tú. Va siguiendo tus pasos por lo que he oído, ¿asfixiar a Sýbill? ¿En serio?

      Ivel se puso tensa.

-Una trampa-susurró-. Enviaste a Sýbill a mi habitación esta mañana para demostrar algo aquí y ahora. Por lo mismo que permitiste que Murdock estuviera presente en la fiesta de anoche, y en la reunión de ayer en la tarde, para observarnos y ver si era cierto lo que tu querida Sýbill decía, que estábamos juntos-rió.

-Mírate en mí-contestó Azazel-, si no me eres leal por ser de la misma sangre, lo serás por afinidad de comportamiento. Illya se queda.

     Ivel salió cerrando la puerta con un golpe seco que casi la saca de las bisagras.

-Deja que se vaya con su hija-le pedí a mi padre.

-No, Illya y su padre son mi último recurso en esta pelea contra el tiempo que empieza a alcanzarnos, querida. Todos salimos ganando.

-No pienso apoyar una cosa así, es una aberración.

-¿De qué estamos hecho si no, Azana?-Se sentó y cruzó las piernas-. Necesito que me hagas un favor, ya que estás tan decidida a defender y proteger a quien no merece ni defensa ni protección. Tu hermana estuvo aquí días atrás dejándome en claro que pensaba visitar a Amshel, no para pedir permiso sino para que me enterara de sus intenciones por ella y no por terceros-sonrió-. La cuestión es que puede que salga con destino a Amón pronto, síguela y averigua qué trama.

-Paranoias-dijo Gaspard.

-¿En serio?-Enarcó una ceja-. ¿Y cómo es que recibí una información bastante delicada esta mañana que involucra a Ryden Coine acompañada de cuatro adultos y una niña en Arkadia, en Kiev específicamente?

-No puede ser-repliqué.

-O Ivel está ayudando a la antigua mano derecha de su marido, y lo de ir a ver a Amshel es un pretexto para sacarla a ella y sus acompañantes de aquí. O Ryden intentará algo en venganza por la muerte de su Señor, ¿qué opinión les merece eso?