Spin-off

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lunes, 10 de julio de 2017

Capítulo 8: Illya

Ivel
Minutos antes.

<<Dahir-llamé abriendo el vínculo entre Dussollier y yo.
  Te escucho, ya vi lo que quieres pedirme, ¿estás segura?, preguntó.
   Por favor, le preparé una maleta antes de que despertara seguro la viste en mi habitación. Cógela y lleva la mía también, voy camino al estudio, llévate a Illya y aborden el dirigible. Dame veinte minutos, si no llego ordena que despeguen con destino a Kiev.
   Dahir, no puedo dejarte.
   Haz lo que te digo, por favor. Yo las alcanzaré, te lo prometo.>>  

   En el camino hacia el estudio me encontré con Murdock así que juntos tomamos previsiones sobre lo que sea que mi padre fuese a intentar. Ya de por sí me parecía extraña la visita mañanera de Sýbill; y después de lo que papá dijo sobre que yo no intentaría nada que terminaría por traumatizar a mi hija supe que hice bien en sacar a Illya antes de verlo. Porque no, no me atrevería a crearle estrés mediante una situación de violencia delante de ella.

-Ivel-dijo Circe alcanzándome.

-Ahora no, Circe.

-Debemos hablar.

-Espera-me detuve.

  Acababa de salir de hablar con Azazel, debía marcharme y encontrarme con Murdock, los veinte minutos corrían. Volví a abrir el vínculo con Dussollier.
    
   Dahir, dije en mi mente.
   Ya hice lo que me pediste.
  Abre comunicación con Kiev, dile a Kirei que convoque a los Adalides con un número mínimo de facciones y se formen a los alrededores de la mansión, además de preparar un acorazado, tan pronto pise Kiev nos vamos a Amón. A Julietta dile que revise la frontera con Ibidem y se asegure que las tropas de mi padre recibieron la orden imperial de marcharse, si no lo hicieron que dé la orden en mi nombre, la Señora de Arkadia castigará con mano dura si no se retiran, y a Süleyman dile que tome un dirigible y se marche a buscar a mi hija a Syracuse. Quiero a Aria en casa mañana, ¿me hice entender?
    Fuerte y Claro, Dahir.
    Tardaré unos minutos más, váyanse. 

    Me volví hacia Circe.

-¿Qué pasó con tu padre?-preguntó-. Dussollier subió a las carreras las escaleras y bajó con dos maletas. Dijo que seguía tus ordenes, se fue con la niña sin casi darme tiempo a despedirme.

-Tenía que sacar a Illya de Palacio antes de que yo llegara al estudio; acabo de salir, Azazel intentó amenazarme para que se me quitara de la cabeza la idea de llevármela y tomé precaución. Dime, ¿fue una acción imprudente el haberlo hecho así? ¿Acaso me precipité ordenándole a Dussollier que se la llevara?

-A veces las acciones imprudentes son necesarias, Ivel, y tú eres el tipo de persona que ejerce con la acción más que con la palabra. Llevas a la acción lo que dices y piensas, y está bien, yo habría hecho lo mismo por mi hija si estuviese en tu situación; pero.....

-Pero-repetí.

-Es Aria quien me preocupa, cada acción tiene una consecuencia y vi algo confuso sobre ella lo que imagino debe ser la consecuencia de esta acción tuya. 

-Ya envié a alguien a buscarla.

-Espero que llegue a tiempo.

-Me estás asustando.

-La premonición no fue muy clara, tengo problemas con mi don a veces, la cuestión es que algo va a pasarle.

     Aria. 
   Circe me siguió cuando reemprendí el camino hacia el lugar donde me encontraría con mi marido.

-Ojalá pudieras venir con nosotros-dije.

-También desearía poder hacerlo pero por el momento mi lugar es aquí.

-Cuídate de Sýbill-le aconsejé.

-Y tú sólo cuídate.

    Me giré, sonreí y le di un abrazo.

-Gracias por todos estos años siendo la guardiana de mi hija, por protegerla, muchas gracias, Circe.

-No ha sido nada.

-¿Cómo te sientes esta mañana?-le pregunté tomando un pasillo a mi izquierda.

-Mucho mejor, era descanso lo que necesitaba.

-¿Qué ha estado agotándote?-Circe no respondió de inmediato, y su silencio fue suficiente para mí-. Illya-susurré. Cuando me volví Circe ya no estaba, en su lugar cayó al suelo, de la nada, un sobre negro bastante grueso por lo que contenía.

-Te has tardado, preciosa-dijo Murdock sonriendo y saliendo de su escondite entre las sombras de las columnas de ese pasillo-. ¿Qué es eso?-preguntó viéndome coger el sobre del piso.

-Lo ha dejado tu tía, y lo siento, es que me retuvo. Vámonos.

    Me abracé a él.

-¿Podré hacerlo?-inquirió.

-Si las alas no te fueron arrebatadas como a mí y a los demás, esto tampoco porque es algo que puedes hacer tú. Concéntrate en nuestra hija, cierra los ojos, visualízala y ella hará el resto.

     Murdock siguió mis indicaciones.

-Puedo verla-sonrió-. Illya. La tengo.-Abrió los ojos y rasgó el espacio saltando dentro conmigo entre sus brazos.

     Era una forma de transportarse diferente a cómo lo hacíamos los Elohim, no orbitaba, podía saltar por el espacio. Abrir portales a voluntad sin necesidad de magia ritual, sacrificios de sangre, nada de eso necesitaba para crearlos; cuando orbitas das un poco de tu sangre mientras lo haces porque existe una despartición de tu cuerpo, desapareces y apareces en otro lugar, si un humano aprendía a orbitar era peligroso para él y no podía repetirlo más de tres veces cuanto mucho en un año. Si abusaba de ello moría, en cuanto a los Elohim era una forma de transportarnos usual, no nos dolía, era como entrar a una luz y de hecho era lo que veían otros cuando desaparecíamos, pero la despartición era algo que permanecía.    
   Amelia fue quien le enseñó a Murdock a usar el Salto, y ella aprendió sola, practicando. Sahar fue la primera a la que vio hacer algo así.
    Nos vimos en la sala común del dirigible, Illya le saltó encima a su padre.

-Venga, Canario-rió Murdock cargándola.

   Era su mote de cariño para Illya porque le gustaba cantar o tararear, y mucho más que su padre o yo le cantáramos. E Illya solía llamar a Aria "Canaria" por la misma razón y porque su nombre rimaba; como un plus: Aria tenía una voz muy bonita. 
    Pensar en ella me recordó lo que Circe me dijo.
   Illya le quitó la máscara de plata a su padre, me gustaba la interacción entre ellos pero no pude disimular mi preocupación por Aria.

-¿Qué pasa?-preguntó Murdock dándose cuenta de que algo me tenía mal.

-No es algo para hablar ahora-respondí mirando a Illya, no quería estresarla. Besé su mejilla y la de su padre-. Los adoro a ambos.

   Fui al bar, me serví una copa de vino escuchando a Murdock decirle a Illya que tenía que hablar conmigo un momento y cuando me di la vuelta lo tenía sentado en uno de los banquillos a la barra. Me senté a su lado.

-¿Qué es eso que te tiene dispersa?

    Miré a Illya hablando con mi dahir.

-Circe me dijo algo sobre Aria que me preocupa, sacar a Illya significará una acción en contra de Aria y estoy nerviosa.-Abrí el sobre que Circe me había dado pero no llegué a sacar lo que había dentro porque escuché a Illya susurrarle a Dussollier "si no me iba a decir"-. ¿Decir qué, Dussollier?-pregunté enarcando una ceja.

-Lo siento, dahir, es que hice lo que me pediste. Julietta me aseguró que Süleyman se marchó anoche para Syracuse porque les llegó la noticia de que Aria fue atacada por un Blood Drynka.

    La copa se me cayó de la mano, busqué la mirada de Murdock, él me abrazó.

-Julietta dijo que está bien, dahir, Aria está bien. La salvaron.

-Dile al capitán que cambie de rumbo hacia Syracuse, y comunícame con Julietta. Ahora.

   Dussollier salió disparada a comunicarle las nuevas ordenes a quien dirigía la aeronave, dejé el sobre en la barra y me senté con Illya en el sofá. Murdock la cargó y la puso en su regazo.

-¿No tendrías que marcharte ya?-le pregunté a mi marido.

-Se supone que estoy en mi camarote, ordené que no me molestaran hasta que llegáramos al puerto en Roma. Tengo cuatro horas para matar, y quiero pasarla con ustedes, más en este momento.

-¿Te quedas, papá?-interrogó Illya.

-Así es, Canario-sonrió-. Un ratito más con mis dos mujeres.-Cogió mi mano-. Aria está bien, puedo saltar hasta allí para verificarlo.

-No puedo pedirte que hagas eso.

-Soy su padre, Iv, quiero hacerlo.

-Lo sé, pero Amelia recomendó que no abusaras del Salto, Assiah tiene sus trampas, no me gustaría que te perdieras por allí.-Besó mi frente, Illya también lo hizo y nos rodeó todo lo que sus bracitos pudieron abarcar-. Illyasviel, cariño, ¿hay algo que quieras decirle a papá?

-El vestido que tiene puesto mami lo elegí yo-le dijo la niña por no tocar el tema al que me refería.

-Pues qué bonita elección porque se lo regalé yo-dijo su padre sonriendo.

-Illya, sabes muy bien que no es eso de lo que hablo-reí.

   Murdock esperó mirando a nuestra hija con ilusión, ella hizo un puchero y bajó la mirada, habían veces en que se comportaba con pena ante su padre, tenía más confianza conmigo. Murdock decía que los meses en el vientre de una madre crean un vínculo madre e hija irrompible y el nuestro estaba forjado de algo muy parecido a Vajra; yo sabía que era así porque con mi madre tenía la misma confianza aunque no la suficiente para contarle algunas cosas sobre Azazel.

-Tengo una hermanita-dijo Illya sonriendo con pena.

    Murdock enarcó una ceja mirándome sorprendido.

-Yo no le he dicho, ella lo ha descubierto sola-manifesté-. Dile cómo, Illya.

   Dussollier entró y me levanté mientras Illya hablaba con su padre. 

-Enseguida abro la comunicación con Julietta-dijo mi dahir-. Y lo siento, quería decírtelo lo que pasa es que verlos reunidos me echó para atrás.

-Tienes derecho a tu privacidad y por eso te pido que te cierres a mí, hago lo mismo por mi privacidad, pero si vuelves a ocultarme algo así por el motivo que sea vas a tener que permanecer sin blindaje para mí, Dussollier.

-No lo vería como un castigo-replicó. La fulminé con la mirada-. No volverá a pasar, dahir, te lo prometo.

    En la estancia había una mesa de cristal que a simple vista era nada más que un mueble que combinaba con el resto del decorado y para quien no supiera podía coger una silla y sentarse a comer. Lo cierto era que escondía un tablero de controles, Dussollier la encendió y del cristal se desprendió un teclado holográfico donde marcó nueve dígitos. 
    Hizo un ademán llevando a una pantalla engarzada en la pared la imagen que apareció en el cristal, era Julietta en una vídeo conferencia conmigo. Tenía el castaño cabello recogido en una cola alta, sonrió nerviosa cuando me vio.

-Buenos días, Julietta-saludé asegurándome que desde donde estaba no podía ver a Murdock.

-Buenos días, Ivel. 

-Dussollier me habló de lo ocurrido con Aria, ¿puedes decirme qué sabes?

-Un Blood Drynka la atacó anoche, el director del colegio se comunicó con nosotros después de lo ocurrido y Süleyman se apresuró a marchar hacia allá.

-¿Por qué no me llamaron de inmediato?-inquirí.

-Dijeron que estaba bien, Ivel, no podía permitirme preocuparte conociendo la tensa situación con Ibidem y tu padre.

-Mis hijas siempre serán prioridad, Julietta.

-La paz también lo es.

-No tengo paz si ellas no están a salvo, ¿cómo velar por la seguridad de personas que no están relacionadas conmigo si no puedo hacerlo por las que sí lo están?-Julietta asintió-. Vamos de camino a Syracuse, quiero hablar con la General Coine.

-Enseguida regreso-dijo Julietta saliendo del estudio.

-Ivel, no la regañes tanto, cariño-aconsejó Murdock desde el sofá-. Sé comprensiva.

-Lo soy, Murdock, pero también tengo que ser severa.

   Volví a mirar la pantalla, Julietta había regresado con la General Coine escoltándola. 

-Buenos días, Excelencia-dijo Ryden.

-Buenos días, General, quería informarle que regresaré a Kiev un poco más tarde de lo planeado por lo acontecido con mi hija, ya debió enterarse así que mi pregunta es la siguiente: ¿usted y sus acompañantes pueden esperar a que yo vuelva?

-No hay ningún problema, Excelencia, esperaremos.

-Gracias por vuestra comprensión.

-Sin embargo hay un pedido que quería hacer-dijo Ryden bastante afligida aunque intentara esconderlo.

-Dígame.

-La pequeña Señora-Misty, pensé-. Está muy enferma y es necesario conseguir su medicina, Excelencia, el frasco que teníamos no fue suficiente.

    Miré a Murdock, se había levantado, moví la cabeza en gesto negativo. No se dejó ver.

-Tiene una extraña enfermedad del corazón, debe ser medicada cuanto antes o podría ser fatal-continuó Ryden. Si ya de por sí estaba preocupada por Aria, esta noticia me dejó peor-. La única farmacéutica que nos proporcionaba su medicamento en Bassan era propiedad de Merlyn Vostock.....

-Maldición-susurré.

   Merlyn Vostock tenía una especie de convenio con mi padre desde que tomó la Vicepresidencia de Industrias Vostock&Tramell, éstos últimos, socios de la familia Vostock, le debían su lealtad a Britanna reino que se juraba la verdadera raza heredera de Assiah. Eran humanos que se mantenían al margen de lo que ocurría en el Imperio Elohim, seguían sus propias leyes e ignoraban todo lo que tenía que ver con nosotros, no nos reconocían pero tampoco nos enfrentaban lo que era aún más peligroso por lo sigiloso de sus actos. 
   El Reino de Britanna lo conformaban miembros de la antigua realeza europea, y algunas familias de esa realeza tenían sangre azul, literalmente, el linaje del reptil. El reptil original: Eloah.
   Sería un problema buscar esa medicina. Si uno de mis Adalides iba a por ella se harían preguntas de por qué la hija menor del Rey Grigori necesitaba un medicamento, se correría la voz y el rumor llegaría a oídos de mi padre obligándolo a investigar y dar con Misty, lo que intentábamos evitar. 
    Y Ryden no podía salir de casa.

-Yo me encargo, General Coine-dije-. Julietta, Merlyn asistirá esta tarde a la inauguración de una galería en Járkov, pídele a la General el nombre del medicamento y asiste en mi nombre a dicha inauguración. Habla con él, si pone algún pero me llamas.

-Haré los preparativos ahora mismo.

-Gracias, Ivel-dijo la General haciendo un esfuerzo por no demostrar que le costaba agradecerme. Ni falta que hacía, Misty era mi hija.  

   Dussollier cortó la comunicación, yo fui a sentarme con Murdock.

-¿Qué tiene y hace cuánto que sabes de esto?-le pregunté a mi marido.

-Es un mal cardíaco, lo tiene desde que era una bebé-respondió. Illya prestaba atención a las palabras de su padre con visible preocupación-. Cuando cumplió los dos años descubrimos la razón.-Murdock la sentó en su regazo de nuevo-. Misty es humana, tiene dones al igual que Illya sólo que al ser intensos, poderosos, su cuerpo humano no es suficiente para soportarlos. Es Espíritu luchando por liberarse, y es su corazón quien resiente esa lucha. Ella no es la reencarnación de nadie, es ella, un nuevo ser, una nueva raza nacida de ti y de mí. Lo que vuelve difícil saber adónde irá si muere, no estaría tranquilo si fuera a parar adonde los muertos aguardan para iniciar el Ciclo, porque no cabe duda de que ese sitio aún está en pie; o si en cambio irá al Origen.

-Es muy fuerte lo que me dices-confesé sintiéndome muy mal. Estaba poniendo a Aria, que sabía estaba bien, por encima de Misty que se encontraba grave, debería ir en persona a Járkov.

-En medio de la crisis con el Imperio Elohim, Laurel y yo buscamos por todas partes una cura para Misty, pero no había nada que sirviera, ni siquiera mi tía con sus brebajes e intentos de usar Sanación en ella funcionaron. Dice que posiblemente Sahar pueda ayudarnos.

-Quedan tres años para su despertar, eso es mucho tiempo y por lo que cuentas, Misty no tiene el suficiente.

-¿Puedo darle mi corazón?-preguntó Illya. 

    Murdock y yo nos miramos sorprendidos por lo que nuestra hija había dicho.

-Es lindo que quieras ayudar a tu hermana, Canario, pero no tendremos que llegar a eso-le respondí cogiendo su manita derecha entre las mías-. Misty estará bien.-Trataba de convencerme a mí misma, busqué la mirada de mi marido-. Conseguiremos que lo esté.

  Murdock empezó a cantarle, la nena cerró los ojos dejándose envolver por el sonido de la voz de su padre. Desde que era una bebé gustaba de estos momentos en los que Murdock le cantaba una nana, había compuesto una especial para nuestro pequeño Canario, la dulce voz de Illya solía acompañarlo cuando se vio más grande y yo los escuchaba prendada de la imagen conformada por mi marido y nuestra hija al piano o simplemente en una silla mecedora con ella en su regazo.
   Sonreí levantándome para coger el sobre negro que Circe me había dado, Dussollier estaba bebiendo cerveza sentada en la barra con los pies en uno de los banquillos. 
   Saqué las hojas que habían dentro del sobre, eran muchas. La primera que llegué a ver tenía el retrato de un hombre, su rostro no me era desconocido, finas líneas formaban su faz como fina era la barba que cubría su mentón. Ojos profundos y oscuros como el abismo que estaba encima de nosotros cuando mostraba su verdadera cara al anochecer.

-Caín-susurré-. Murdock tienes que ver esto-dije ordenando los dibujos en la barra, Dussollier bajó y se sentó en uno de los banquillos mirando detenidamente cada hoja.

-Están firmados por Illya, dahir-susurró y ambas lanzamos la vista hacia la niña. Murdock la cobijaba con su capa de viaje, luego se reunió con nosotras-. Sabía que dibujaba bien pero esto es impresionante, ¿de dónde sacó el rostro de Caín para dibujarlo a la perfección?

-Sus sueños-dijimos Murdock y yo al mismo tiempo.

-¿Sabes lo que significa?-le pregunté a mi marido-. Mira los demás, Circe sabe de qué van, sabe de dónde provienen estos paisajes. Hace días cuando visité a mi padre en Ciudad Palacio me habló de los sueños de Illya, y de estos dibujos asegurando que me los haría llegar, ahora me alegra que se haya dado esta reunión sobre Ibidem porque si Circe me hubiese enviado los dibujos pudo ser peligroso. Pudieron caer en otras manos y llevados a mi padre lo harían sacar las mismas conclusiones que Circe, y que nosotros ahora.

-Illya puede ir y venir de el Origen a voluntad-susurró Murdock estudiando los dibujos-. Hasta ahora no había dado señales de hacerlo, ¿por qué se está manifestando de esta forma?

-Sus dones maduraron-aventuró Dussollier-. No es una chiquita normal, tiene una conexión con ustedes fortísima, ¿cuántos podrían presumir de un vínculo así con sus padres?-No dejamos de observar a Illyasviel, dormitaba muy quieta en el sofá-. Desde que supimos tu procedencia, Señor-continuó mi dahir hablándole a Murdock-, sabíamos que un bebé de ambos era un privilegio. Illya es un puente hacia el Arquetipo.

-Misty también lo es-suspiró mi marido-. Lo llama el Otro Lugar. Ha estado allí en sueños, no los dibuja como Illya, pero sí ha hablado de ello.

-¿Y si es allí donde se han encontrado?-dije admirando cada dibujo que Illya había hecho-. Son perfectos, hermosos, la paz que transmiten con sólo estar plasmados en una hoja es fascinante.

   Le habíamos estado ocultando a mi padre lo que sabíamos que Illya podía hacer como el hablar conmigo siendo una bebé, nuestro vínculo madre e hija que era así de poderoso como para ver lo que la otra veía siempre y cuando lo permitiéramos. Saber con precisión dónde nos encontrábamos y llegar por medio de la proyección astral que ella perfeccionó en los últimos años. Cuidamos que Azazel no se enterara de nada de eso, aunque se nos escaparon algunas cosas, cuando Illya se ponía a la defensiva dejaba salir un lado oscuro porque no diferenciaba el bien del mal, era una línea muy delgada para ella y Circe decía que le recordaba a Sahar.
  Hemos ido enseñándole despacio qué estaba bien y qué estaba mal, sin embargo todavía le costaba marcar la diferencia, lo bueno era que mi padre no tuvo tiempo de influenciarla lo suficiente porque Circe y Azana siempre estuvieron cerca cuando me separó de ella.

-Mitad Elohim, mitad Espíritu, y es éste último quien está predominando-dijo Murdock-. Misty heredó un cuerpo humano, es frágil y siempre está en constante estrés, sus viajes al Origen le están provocando ese mal en su pequeño corazón. Illya puede resistirlo por ser inmortal, yo podría resistirlo.

-Si quisieras podrías ir y volver como ellas lo hacen, te abstienes porque no quieres ser útil a mi padre y hacerle fácil la invasión al hogar al que tu padre le dio la espalda. Pero ellas son pequeñas, no saben lo que hacen, no pueden detenerlo, van allí porque las llama, les gusta porque también es su hogar, allí pertenecen más que aquí.-Murdock me abrazó a él-. Nadie puede enterarse de lo que ellas pueden hacer, mucho menos Azazel porque entonces las usará a las dos. Y no es de él nada más de quien debemos esconderlas.

-¿Y Azazel no vendrá por ti, dahir?-inquirió Dussollier-. Dejándola en Palacio....

-No se iba a quedar ni un minuto más allí-la interrumpió Murdock.

-Mi padre no tomará represalias en mi contra, no todavía. Tiene suficiente con su interés por Rafaella Montmorency, y sus intentos de iniciar una guerra con Ibidem; lo último que quiere es venir tras su hija menor que lo humilló frente a sus Mariscales y le fue desleal huyendo con su nieta de Palacio, demostrar mi falta de respeto a su poderío sería una humillación más y sabe que si me ataca tendré gente de mi lado, también sabe que cuento con una información que no le conviene que se sepa.

-El tiempo límite de nuestra inmortalidad-dijo Dussollier.

-Amelia no lo ha hecho correr porque todavía nos tiene un poquito de confianza a mí y a mis hermanos.-Me senté a la barra al lado de Murdock, Dussollier la rodeó y cogió otra botella de cerveza-. Estos dibujos los guardaré yo porque fueron hechos por Illya y no podría destruir algo hecho por ella.

-Es peligroso dejarlos por ahí, dahir, debes destruirlos aquí antes de que alguien llegue a la caja fuerte de casa y te los arrebate. Destrúyelos, no podemos tomarnos esto a la ligera.

-¿Y quién ha dicho que me lo estoy tomando a la ligera? Estos no pueden ser sólo dibujos.

-Estoy de acuerdo con ella.-No necesité darme la vuelta, Circe se sentó a mi izquierda-. Saqué algo de tiempo para proyectarme aquí, los vi desviarse. 

-Aria fue atacada por un Blood Drynka, y quiero verlo en persona-hablé.

-Sabemos lo que eso significa-le dijo Murdock a su tía.

-Sí, es lo que me da miedo-rió Circe-. Sobre los dibujos, no los destruyas, Illya no lo ha dicho pero creo que hay un mensaje en ellos. Además del valor sentimental que tienen, en varios están ustedes, y si algo tiene Illya es que ama a sus padres con la vida.

  Sentí el beso de Murdock en mi cuello, y cómo se acercó más desde su banquillo.

-Los guardaré-dije-. Circe, el ataque a Aria no tiene nada qué ver con mi falta de apoyo a papá, ¿o sí? ¿No tendrá qué ver con tu premonición?

-No, en mi premonición no llegué a percibir a un Blood Drynka, y si fue anoche ese ataque debió estar programado desde días antes. 

-Es para presionarte, Iv-intervino Murdock-. Culparán a Vládimir Szentes, es lo más probable.

-Tu padre está hecho una furia-comentó Circe-. Cuando supo que Illya no estaba en casa desde antes de que salieras del estudio se cargó a uno de sus vasallos humanos. Así que el ataque a Aria que vi en mi premonición puede venir de él en persona.

       Eso no me tranquilizaba.




















 Murdock

  Sentirla preocupada aunque no lo demostrara, avivaba mi propia preocupación. La vi sonreír cuando Circe le comunicó que su padre se había cabreado por su escape con Illya, pero por dentro ella misma se había enfadado porque ¿qué derecho tenía Azazel sobre nuestra hija para enfadarse por llevársela? Y lo dicho por mi tía sobre que el mismo rey sería quien atacara a Aria en cualquier momento no fue de ayuda para que encontrara la calma. 
     Mi Pequeño Ángel no terminaba de procesar una noticia para que le llegara una peor que la anterior.
   Circe tuvo que regresar a su cuerpo en su habitación allá en Palacio. Dussollier nos dejó a solas con Illya que seguía durmiendo, aunque fuese por costumbre porque no conocía el cansancio a Illyasviel le gustaba dormir; Ivel y yo nos sentamos en el sillón de enfrente observándola, tenía a mi esposa sentada en mi regazo, acurrucada entre mis brazos como me gustaba tenerla. Una de las tantas forma en que me gustaba tenerla.
    Dejamos que el silencio reinara. 
    La respiración de Illya era pausada como la nuestra, el latido de su corazón igualaba al de nosotros, un mismo ritmo. La sincronización casi daba escalofríos. 
    Entrelacé mi mano con la de mi esposa, besé su sien dejándome revivir en la memoria recuerdos en perfecto blanco y negro. Nunca lo había hablado más que con mi hermano pero la llegada de Ivel era lo que me hacía falta para escapar de mi vacía vida y terrorífico destino; no sabía que era un verdadero Ángel el que mis ojos veían entrar aquella noche de lluvia en ese bar, lo que sí sabía era que me vería años después a su lado, amándola. El latido de mi corazón lo gritaba, el fuego en la sangre que ella encendió lo reafirmaba cada segundo que pasábamos juntos a escondidas del resto y tiempo después en presencia de terceros.
   Y en ese sofá de enfrente, acostada tomando una siesta estaba el primer fruto de nuestro amor, mi segunda vida porque la primera me la dio su madre, antes de ella no me sentía vivo. Y allí estaba, un tercio de mi corazón, mi amor por Ivel materializado en un hermoso ser.

-Anoche me pidió que le contara cómo nos conocimos-dijo Ivel.

-Le encanta que lo hagas, mi amor, es que es una hermosa y tórrida historia. Espero la hayas censurado-bromeé.

     La apreté más y besé su mejilla, ella se sentó a mi lado.

-Desea tener un amor como el nuestro.

-Lo tendrá, sin tantos conflictos como los que nos ha tocado vivir.
-Es lo que deseo para ella, desde que vino al mundo sólo ha conocido tiempos violentos; papá no puede saber la verdad, nadie debe saber que Illya y Misty han cruzado hacia el Origen y regresado cuando se supone que nadie puede entrar a Assiah después de salir. Pese a lo que está pasando debemos dedicar esfuerzos en darles tranquilidad.

   Illya despertó, sonreímos viéndola desperezarse y ella caminó hasta llegar con nosotros. Ivel se levantó.

-Illya, tengo que marcharme ya-le dije, me abrazó deseando que no tuviera que hacerlo-. No pasará mucho tiempo antes de que volvamos a encontrarnos, y entonces no me separaré de vuestro lado.

-Te quiero, papito-dijo ella.

-Y yo a ti, Canario. Nada ni nadie puede cambiar eso, nada ni nadie me separará de ti, de tus hermanas, y mucho menos de tu madre-le aseguré mirando a Ivel, mi esposa sonrió.

-Voy a buscar a Dussollier-informó caminando hacia atrás y mirándonos alternativamente a mí y a su madre con una sonrisa pícara en los labios, la sonrisa de su madre.

     Cerró las puertas después de salir, escuché a Ivel reírse.

-Excusa para darnos privacidad-comentó mientras yo cogía mi capa de viaje.

-Circe la tiene amaestrada-reí. Rodeé su cintura con un brazo y la acerqué a mí-. Si tienes que verte con Merlyn y me entero que se pasó de la raya....

-Si llego a encontrarme con Merlyn por el asunto de Misty, e intenta pasarse de la raya lo pondré en su lugar, Josh. Esperemos que no tenga que llegar a verlo, Julietta conseguirá el medicamento, lo sé; ¿sigue dándote celos que esté cerca mío?-sonrió.

-Tu padre quiso que te lo ganaras para estar más cerca de Britanna, ¿tú qué crees?      
-Que no existe hombre en el mundo que me quite el sueño más que tú.-Me besó en los labios una vez antes de sus palabras y otra después de pronunciarlas-. El último Salto de este año, Murdock, no abuses-me advirtió.

-Te lo prometo.

-Y Murdock-miró la máscara que sostenía en mi mano-, éstas máscaras que usas comienzan a darme una mala sensación; procura pasar tiempo a solas para que tengas algunas horas sin ellas puestas.

-Circe me dijo lo mismo hace como dos semanas.

-Entonces haz caso, sigue el consejo.

-Lo haré.

   Illya volvió a entrar y pude despedirme de ella otra vez antes de dar el Salto.











 Ivel

   La nena se abrazó a mi cintura cuando su padre se marchó, limpié las lágrimas que se pasearon por sus mejillas y la cargué.

-Illya-dije sentándola en mis piernas-, lo veremos muy pronto.

-Muy pronto se me hace lejos, mami-sonrió un poco sosteniéndome la mirada.

-Sinceramente a mí también, encanto, a mí también.

   Me preocupaba lo que en ese momento, antes de que Illya regresara a la estancia, sentí emanar de su máscara. No había pasado con otras de su uso personal, esa sin embargo tenía algo malo y si Circe le aconsejó lo que yo significa que no lo imaginé.
    Illya cerró sus ojos con una de mis manos entre las suyas, podía ser tan parecida a su padre en reposo y cuando jugaba. 

-¿Misty va a estar bien?-inquirió aún con los ojos cerrados.

-No lo sé, Illya, haremos cualquier cosa por que lo esté. Buscaremos aquello que le dé la salud que necesita y merece.

-Yo le daría mi corazón, mami-susurró.

-Y yo, mi amor. Si supiera que eso serviría se lo daría sin pensarlo, y tu padre también.-Illya apretó muy quedo mi mano-. Canario, ¿en qué lugar de vuestros sueños se encontraban Misty y tú, corazón?

-Es como otro Cielo, mami, es muy bonito. Máaaas bonito-sonrió. Puso sus manos en mis mejillas-. Pero es un secreto, ¿verdad? Porque tú sabes qué es ese otro lugar.

   No le pasó inadvertida la conversación que tuvimos mientras dormía.

-He oído historias pero no he estado allí, aunque por medio de los dibujos que hiciste, verlos me hizo sentir como estar en ese otro Cielo.

-¿Quieres que te lleve?

-No-respondí muy seria-. Es un secreto, Illya, fuera de tu padre, Circe, Dussollier y yo nadie más puede saber que has visitado ese otro Cielo. A Misty le pediré lo mismo, ese otro Cielo no puede ser tocado por Azazel, y es lo que él busca.

-¿Sería como llevar el gris de Assiah a ese lugar?

-Así es.-Me alegraba que entendiera con lo poco que sabía-. Escucha, Illya, iremos a ver a Aria-dije cambiando de tema-. Quédate siempre a mi lado cuando lleguemos a Syracuse, ¿vale?

-Sí, mami.

  No pensaba dejarla en el dirigible, adonde yo fuera ella iría conmigo y por lo que veía la idea le gustaba. Vernos una vez al mes no nos venía bien, me atormentaba pensar o imaginar la de cosas que Azazel podía hacerle, confiaba en Circe y en sus cuidados pero no me hacía bien ponerla en la posición en la que estaba, ya había sufrido suficiente daño por parte de mi padre.
   Illya necesitaba a su madre, y yo la añoraba. Estar juntas de nuevo por tiempo indefinido era cura tanto para mi niña como para mí, y con eso su padre también quedaba tranquilo, poder verla cuando le apeteciera era un premio para ambos. E Illya sentía, porque lo percibí en su mirada y su sonrisa, sentía felicidad.